Los KPIs: medir lo que importa

🕒 5 min de lectura

Avanzás, respondés, cerrás tareas. Cuando llega el momento de decidir si vas bien o si hay que corregir el rumbo, se escuchan respuestas vagas como “vamos bien porque estamos ocupados” o “no llegamos” sin un por qué claro. Ahí los KPIs dejan de ser teoría y se vuelven el mapa para tomar mejores decisiones.

Dato mata relato

Me gusta mucho esa frase: dato mata relato. Las sensaciones están bien, el “me parece que…” también, pero cuando hay que decidir si algo funciona y si el rumbo es el correcto, los números sacan las dudas. Se trata de que el dato organice la decisión y complemente lo subjetivo. Cuando medimos bien, el relato deja de ser charla y pasa a ser evidencia.

Con métricas claras evitamos dos trampas: pensar que “vamos bien” solo porque estamos ocupados, o sentir que “no llegamos” sin entender por qué. Con buenos KPIs dejamos de depender de la sensación y pasamos a tener algo concreto que nos guía.

Medir, accionar, medir de nuevo

Para decidir qué hacer con el emprendimiento hace falta tener datos. El ciclo que a mí me cierra es: medir, ver dónde estamos, decidir qué hacemos (accionar) y después volver a medir para confirmar si sirvió. Ese cierre te da señal, y convierte “hacemos cosas todo el día” en progreso real.

Los KPIs son esas métricas que elegimos porque nos dicen de verdad cómo vamos en lo que nos importa. Pocas, claras, que podamos calcular de forma consistente y que cuando las veamos sepamos qué hacer. Sobre todo, que estén alineadas con lo que nos pusimos como objetivo.

Si todavía no medís algunas cosas, empezá por medir

Cuando hay algo que no estás midiendo (o estás midiendo solo una parte), el primer paso no es tomar decisiones grandes: es empezar a medir esas variables. Elegí 1–2 métricas que te digan “cómo viene la cosa”, registralas durante un período corto y mirá el número antes de actuar.

Medir antes evita moverte por relato: te permite saber dónde estás parado, qué cambió y si la acción que tomaste realmente estaba apuntando al problema (o a la oportunidad).

Medir también cuando todo parece ir bien, te ayuda a distinguir entre suerte, contexto o progreso sostenido. Medir te da la base para decidir con criterio.

“¿Cómo viene?”

Cuando le pregunto a un emprendedor cómo viene, lo que me gusta escuchar es que la respuesta se apoye en los objetivos que se habían puesto y en los números. No hace falta que me suelte todos los datos, pero sí que pueda decir algo como: “Nos habíamos puesto X para este período y vamos en Y” o “Este indicador subió, este bajó, y por eso estamos haciendo tal cosa”. Ahí se nota que hay foco y que están siguiendo el progreso con algo concreto.

Si la respuesta es solo “vamos bien, muy ocupados” o “la verdad que no estamos llegando”, sin poder engancharlo con objetivos y métricas, es una señal de que falta eso. No es ser frío: es que los números son la forma más honesta de saber si estamos construyendo lo que queremos.

Medirlas bien

Elegir KPIs que no reflejan lo importante o que dependen de datos poco confiables te empuja a tomar decisiones con una señal equivocada. Por eso no alcanza con “tener KPIs”: hay que elegirlos bien, saber cómo se calculan, de dónde sale el dato y revisarlos con consistencia.

Y tampoco se trata de medir veinte cosas y no hacer nada con la información. Mejor pocas métricas, bien elegidas, y usarlas de verdad cuando las revisamos.

Algunos ejemplos

Depende del negocio qué tiene sentido medir. Acá van ejemplos por contexto, solo para tener ideas; hay que adaptarlos a lo que a vos te importa.

Si te importan ingresos y clientes

  • Ventas por mes (o ingresos recurrentes si es suscripción)
  • Cantidad de clientes activos o nuevos
  • Cuántos se van (retención o churn)
  • Cuánto gasta en promedio cada cliente

Si el crecimiento pasa por marketing y ventas

  • Cuánto cuesta conseguir un cliente
  • De cada cien que entran, cuántos compran o se convierten
  • En qué parte del embudo se pierde la gente

Operación y producto

  • Tiempo de entrega o de resolución
  • Si el cliente queda conforme (encuestas, NPS)
  • Si usan el producto (usuarios activos, frecuencia)

Salud del negocio

  • Margen por producto o servicio
  • Plata en caja o liquidez
  • Cuánto se quema por mes si están en etapa de inversión

La regla es tener pocos: métricas que reflejen lo que hoy más te importa y revisarlas con constancia.

Los KPIs son la forma más objetiva que tenemos de medir el progreso. Dato mata relato: para decidir qué hacer hay que tener datos, medir, accionar y confirmar con otra medición. Si hoy te faltan algunos indicadores, empezá por elegir dos o tres que te permitan actuar y aprender; el resto se va afinando con el tiempo.


Este artículo forma parte de una serie sobre cómo construir un emprendimiento.
Si todavía no leíste la introducción, empezá por Construyendo un emprendimiento.

Suscríbete a la newsletter

Recibe una notificación cuando publique algo nuevo y cancela tu suscripción en cualquier momento.